
La comunidad educativa de la Escuela Media N°4 de Ingeniero Maschwitz vive momentos de conmoción y temor luego de que se conociera que un grupo de estudiantes, de entre 13 y 15 años, había organizado por WhatsApp un plan detallado para llevar a cabo una masacre dentro del establecimiento. Los mensajes, difundidos en redes sociales, revelan la crudeza de la planificación, que incluía descripciones de armamento, recorridos por las instalaciones escolares y amenazas explícitas de asesinato indiscriminado.
El grupo de WhatsApp, denominado escalofriantemente “Tiroteo Escolar”, estaba integrado por al menos diez alumnos. Allí, los adolescentes compartieron mensajes de alto contenido violento donde aseguraban que iban a atacar a toda persona que se encontrara dentro del colegio, sin hacer distinción entre estudiantes, docentes o personal escolar.
Uno de los mensajes más inquietantes decía:
"Bueno, esto es así. Vamos a entrar por la entrada principal como siempre y luego irán dos arriba y dos abajo. Acá no es que ustedes elijan a quién mierda le van a disparar, persona que ven, persona que le disparan sin importar el que le toca. ¿Okey? No quiero que se arrepientan a último momento. Si es así, créanme que no me gusta gastar mi tiempo."
Este tipo de contenido, junto con otros textos donde incluso se menciona el uso de armas reales pertenecientes al padrastro de uno de los adolescentes, generó un inmediato estado de alerta. A través de Facebook, varias madres y padres comenzaron a compartir capturas de pantalla del grupo, mientras advertían a otros adultos sobre la gravedad del asunto. Algunos aseguraban que sus hijos habían recibido mensajes directos aconsejándoles que no asistieran ese día al colegio, acompañados por imágenes de armas de fuego.
Uno de los mensajes más alarmantes afirmaba:
"Lo que vamos a hacer básicamente es un tiroteo escolar, pero la cosa es que yo ya tengo las armas. Mi padrastro tiene."
Otro de los chats conocidos recientemente agrega detalles sobre el tipo de armamento que se pretendía usar:
"La MP5 sirve para media y corta. La Glock de corta y un poco media. Y la Uzi 22 es corta."
En otra conversación, uno de los estudiantes incluso manifestó su fanatismo por este tipo de crímenes:
"Ahora estoy en clases, luego explico ya que soy amante de los tiroteos escolares."
La situación escaló aún más cuando se reveló que los jóvenes incluso discutían la posibilidad de robar armas de una comisaría que se encuentra lindera al edificio escolar. Este dato, que hasta el momento no fue confirmado oficialmente, agrava la preocupación de las autoridades y padres.
Frente a la viralización del contenido, las autoridades educativas actuaron rápidamente. Los alumnos involucrados fueron inmediatamente desafectados de la institución y, por disposición judicial, no podrán asistir presencialmente a ninguna escuela durante los próximos cuatro meses. En su lugar, deberán continuar sus estudios bajo la modalidad virtual.
La causa, que ya se encuentra en manos de la Justicia, fue caratulada como “intimidación pública”, aunque, debido a la edad de los menores —ambos son inimputables según la ley argentina—, no se les pueden aplicar sanciones penales. No obstante, se espera que en las próximas horas se realicen allanamientos, toma de declaraciones y se avance con medidas que puedan prevenir futuros incidentes.
Mientras tanto, la comunidad escolar sigue conmocionada. Muchos padres decidieron no enviar a sus hijos a clases durante los días posteriores a la difusión de los mensajes, a pesar de que se incrementaron las medidas de seguridad en la institución. La Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires emitió un comunicado en el que confirmó que se está trabajando con equipos interdisciplinarios para contener a los estudiantes y brindar apoyo a las familias.
Desde el municipio de Escobar, en tanto, se expresó “profunda preocupación” por los hechos y se comprometió a reforzar los programas de prevención en escuelas, además de garantizar mayor presencia policial en las zonas aledañas.
La gravedad del caso reaviva el debate sobre el uso de redes sociales por parte de menores, el acceso a armas de fuego en los hogares y la necesidad de una educación emocional y preventiva más profunda dentro de las aulas. También se pone sobre la mesa la urgencia de detectar señales de alarma tempranas, como el fanatismo por hechos violentos, el aislamiento o la falta de contención familiar.