04/04/2025 - Edición Nº114

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España: Se filtraron fotos de la princesa Leonor en bikini y la Casa Real puso el grito en el cielo

03/04/2025 09:53 |



La Casa Real española, Zarzuela, ha actuado de nuevo con rapidez para controlar la narrativa en torno a sus miembros, implantando protocolos de privacidad más estrictos tras la publicación de fotos en traje de baño de la Princesa Leonor. Este último episodio resucita incómodas preguntas sobre el escudo especial otorgado a la Realeza en lo que respecta a su imagen pública, un privilegio aparentemente invocado cada vez que surgen imágenes de sus vidas privadas sin el filtro oficial – un agudo contraste con el escrutinio al que se enfrentan otras figuras públicas.

¿El detonante esta vez? Imágenes de la heredera adolescente, la Princesa Leonor, captadas durante un momento privado en playas uruguayas junto a compañeros y publicadas por la revista Diez Minutos. Aunque ostensiblemente es un asunto de privacidad para una joven, la reacción inmediata y "drástica" de Zarzuela –reforzando la seguridad y revisando protocolos– sugiere una preocupación más profunda: la gestión meticulosa de la cuidadosamente elaborada marca real.

Este incidente dista de ser aislado, haciendo eco de controversias anteriores que igualmente pusieron a prueba los límites del control de Zarzuela. Muchos recuerdan la "revolución", como la describieron algunas fuentes, causada en 2007 cuando la revista ¡Hola! publicó fotos de la entonces Princesa Letizia en traje de baño a bordo del yate real Fortuna, bajo el aparentemente inocuo titular "Confidencias bajo el sol de Mallorca". La sensibilidad en torno a estas imágenes fue subrayada posteriormente por un fotógrafo implicado, citado en el documental ‘Papparazzis’, quien reveló una "bronca muy grande" dentro de la Casa Real por dichas fotos, insinuando la presión por mantener una fachada pública impecable, quizás higienizada.

De manera similar, en 2011, la publicación por parte de la revista Semana de imágenes de los Reyes con sus dos hijas, aún menores, disfrutando de vacaciones privadas en Grecia, provocó otro endurecimiento del control. Cada incidente sigue un patrón: aparece una imagen no controlada, se produce un debate público (a menudo enmarcado por Zarzuela como una violación de la privacidad), y la respuesta es invariablemente aumentar el cordón protector alrededor de la familia.

¿La consecuencia? Una estrategia reforzada que favorece la exclusividad y la opacidad. La solución de Zarzuela parece ser retirarse aún más de la vista del público durante los momentos privados, seleccionando destinos "exclusivos y casi inaccesibles" y limitando drásticamente la exposición potencial en lugares públicos durante su tiempo libre. Esta maniobra, aunque presentada como medida de seguridad, crea efectivamente una burbuja, aislando a los miembros de la realeza del tipo de exposición pública espontánea que otras figuras, financiadas directa o indirectamente con fondos públicos, podrían esperar.

Esto plantea la pregunta: ¿dónde termina la legítima protección de menores y la privacidad personal, y dónde empieza el privilegio excepcional de curar una imagen pública impecable con un coste operativo potencialmente significativo? Mientras Zarzuela refuerza sus protocolos, continúa el debate sobre si la Familia Real española disfruta de un nivel de control de imagen inconsistente con la transparencia que se espera de las instituciones modernas.

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